24 marzo 2013

EUROPA 1986

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Proteccion de los animales

Proteccion de las plantas

EUROPA 1986
Fecha de emisión: 5 mayo 1986
Papel fosforescente
Valor facial: 17 pesetas y 45 pesetas
Dentado: 12 ¾ x13 ¼
Impresión: Calcografía y Offset
Tirada: 4.000.000
Pliegos: 60

La emisión Europa 86 está dedicada a la protección de la naturaleza. No es la primera vez que los sellos españoles se suman a esta noble causa en 1978 recogía cinco sellos con este mismo tema. Y en 1985 se dedicaba otro sello al Día Mundial del Medio Ambiente.
La contaminación de la naturaleza no es reciente. Aunque en muy pequeña proporción, las aglomeraciones humanas han dado lugar siempre a diversas formas de contaminación. Pero es en la segunda mitad del siglo XIX, con la revolución industrial, cuando se rompe el equilibrio ecológico; el hombre, o mejor dicho, su actividad, influye decisivamente en la degradación de la naturaleza a través de múltiples caminos.
Una de las formas de contaminación más importantes es la de los mares, puesto que sus efectos se extienden rápidamente por todo el mundo. Los petroleros, los vertidos industriales y la continua aportación de aguas fluviales contaminadas, los están envenenando. Sólo en petróleo se calcula que se vierten en los mares del globo cincuenta millones de toneladas anuales.
Otra fuente de contaminación la constituyen los pesticidas. Es así porque van a parar a los alimentos y, como consecuencia, a la sangre.
Se añade a ello la contaminación provocada por los desperdicios urbanos, que invaden y contaminan grandes espacios, y la que tiene como fuente la fabricación de productos industriales, por los residuos a que estos dan lugar.
No sólo se degrada la naturaleza por las causas antedichas. Las técnicas actuales permiten al hombre talar grandes extensiones de bosques, transformando en eriales o desiertos las zonas arbóreas. El fuego es otro elemento que ha resultado funesto; la colonización del planeta a cargo de países llamados civilizados, ha dado lugar, ante la naturaleza salvaje, a una política de tierra quemada. Otras causas han convertido también al fuego en un agente que está contribuyendo a la degradación de los recursos naturales. Hay más factores, aún sin intentar agotarlos: las pruebas atómicas y otras formas de actividad nuclear, generadoras de sustancias radiactivas que pasan a la atmósfera, tierras y océanos; la contaminación química de los alimentos, por los aditivos que se lea añaden; la erosión, que disminuye la superficie de tierra productiva; los gases de los automóviles, que enrarecen la atmósfera de las ciudades. Todo ello es un peligro que amenaza a la humanidad y justifica plenamente la frase de Michel Bosquet: «La humanidad necesitó treinta siglos para tomar impulso; le quedan treinta años para frenar antes del abismo.»

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