22 julio 2013

ARTESANÍA ESPAÑOLA — ENCAJES

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Encajes de Extremadura, Canarias, Andalucía, Cataluña, Castilla-La Mancha y Galicia.

ARTESANÍA ESPAÑOLA — ENCAJES
Fecha de emisión: 20 junio 1989
Valor facial: 20 pesetas (6 valores)
Dentado: 12 ¾ x13 ¼
Impresión: Calcografía y Offset
Tirada: 3.000.000
Pliegos: 36 sellos (6 series)

Hay un conjunto de creaciones artísticas a las que se da el nombre, con evidente menoscabo en muchos casos, de artesanía o «artes menores». Una definición de esta función artesana podría ser la de que es todo aquello que se efectúa empleando la habilidad manual y haciendo una creación de cada objeto, en vez de realizarlo en serie.
Bajo esta genérica denominación de artesanía se han emitido ya dos series de sellos en nuestro país dedicadas a la cerámica y al vidrio. Los sellos de 1988 traen una tercera faceta artesana, la del encaje, con seis ejemplos elegidos en otras tantas comunidades autónomas: Andalucía, Canarias, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura y Galicia. No obstante esta diversidad geográfica, los encajes reproducidos se encuentran en el Museo Nacional del Pueblo Español de Madrid.
El encaje es un tejido ornamental que se realiza con hilos de seda, lino, algodón, oro, plata, etc., y con el que se efectúan dibujos de toda índole y adornos de mil formas o figuras. El resultado es un trenzado que constituye el más depurado adorno en el amplio campo del tejido. No se sabe cuándo aparecen los primeros encajes; se barajan hipótesis mejor o peor fundadas y se aducen testimonios cuya autenticidad no es posible establecer con el indispensable rigor. Cabe suponer que el encaje nace en la alta Edad Media, y ya es indudable y generalizada su presencia en el siglo XV.
Los encajes reproducidos en esta emisión cabe dividirlos en dos grupos: los realizados con bolillos y los de aguja. En cuanto a los bobillos concierne, puede vérselos en el motivo central del pliego, sin valor facial, con otros aditamentos necesarios para esta labor. Se confecciona este encaje fijando el dibujo o «muestra» a una almohadilla en la que se clavan alfileres, sobre los cuales giran y se entrecruzan los hilos de los que penden los bolillos. Los sellos nos ofrecen, dentro de este grupo, el llamado «blonda», de Cataluña, muy utilizado en las mantillas, con motivos preferentemente florales. Igualmente es de bolillos el de Almagro, en Ciudad Real, que se trabaja en lino y algodón, y finalmente también es de bolillos el de Camariñas que se confeccionó en toda Galicia desde el siglo XV utilizando preferentemente motivos vegetales.
Los encajes a la aguja parten de un patrón que se dibuja y se fija a una tela como soporte. En los sellos vemos el de «Soles», del Casar de Cáceres, llamado así por sus características figuras circulares; el de malla, procedente de Huelva, sobre un fondo de red, y el canario, igualmente conocido por «soles», como el extremeño, realizado sobre un tejido deshilado.

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